4 caminos.
El mismo objetivo:
Vender más.

Te ayudamos a elegir el camino correcto.

30 min, gratisSin permanenciaTu web, tu dominio y tus cuentas siempre a tu nombreRespondemos en menos de 24 h laborables

Lo que se pide, lo que se busca y lo que de verdad se quiere.

Casi todas las conversaciones empiezan igual. Basta con preguntar dos veces “¿y para qué?” para llegar siempre al mismo sitio.

Lo que se pide ¿Para qué? ¿Y para qué?
“Necesito una estrategia.” Saber qué hacer primero y por qué. Vender
más
“Quiero una página web.” Que me conozca más gente.
“Quiero que me lleven las redes.” Que me conozca más gente.
“Quiero poner anuncios.” Que me conozca más gente, y ya.

“Necesito una estrategia.” → Saber qué hacer primero y por qué.

“Quiero una página web.” → Que me conozca más gente.

“Quiero que me lleven las redes.” → Que me conozca más gente.

“Quiero poner anuncios.” → Que me conozca más gente, y ya.

Vender más

Las cuatro peticiones parten de necesidades distintas, pero terminan en el mismo objetivo: vender más. Por eso no se trata de elegir el mejor camino, sino de identificar cuál le falta hoy a tu negocio.

Y hay algo más: la visibilidad no se suma. Se multiplica.

Que te conozca más gente no añade clientes por su cuenta. Multiplica lo que la gente se encuentra cuando llega.

La venta es el resultado de un conjunto de acciones que tienen que funcionar a la vez: que te vean, que causes una buena impresión y que des motivos para elegirte. Si una falla, las demás pierden fuerza; si una llega a cero, el resultado también.

Pasa el cursor o toca cada factor para ver qué ocurre cuando llega a cero.

clientes

Es multiplicación, no suma: si una está a cero, pagar por las otras dos no cambia el resultado.

Casi nadie comprueba cuál tiene a cero. Casi todo el mundo da por hecho que es la primera y paga por más visibilidad. A veces acierta. Muchas veces está multiplicando por cero.

Hace diez años bastaba con estar: tener web, tener perfil, aparecer. Hoy tu cliente compara tres o cuatro opciones antes de escribirle a ninguna. Estar ya no te distingue — te permite competir. Lo que decide es qué se encuentra cuando llega.

Qué hace de verdad cada camino. Y qué no va a hacer.

Cuatro caminos. Cada uno resuelve un problema distinto.

Camino 1

Estrategia

“Necesito saber qué hacer primero.”

Decide qué problema resolver primero, qué acción lo ataca y cómo medir si funciona.

Sin dirección, web, redes y anuncios son tareas sueltas que gastan tiempo y dinero.

Sirve para: elegir prioridades y conectar las acciones.

× No sirve para: producir resultados sin ejecutar.

Camino 2

Diseño web

“Quiero una página web.”

Debe explicar en segundos qué haces, para quién y por qué elegirte.

No genera visitas por sí sola. Si carga lenta o no convence, cada visita se pierde.

Sirve para: impresión y argumento.

× No sirve para: que te conozca gente nueva por sí sola.

Camino 4

Publicidad digital

“Quiero poner anuncios.”

Compra visibilidad rápida. Si tu oferta convence, acelera resultados; si no, acelera el gasto.

Antes de invertir necesitas una página clara, medición y una respuesta rápida.

Sirve para: visibilidad rápida y medible.

× No sirve para: arreglar lo que hay debajo.

Ninguno de los cuatro es el mejor. El bueno es el que ataca la parte que tienes a cero.

Cuéntanos tu proyecto

A veces la recomendación buena es la barata.

Estos casos nos llegan cada mes. En todos ellos, vendértelo sería cobrarte por resolver un problema que no tienes.

“Mi web es antigua y me da vergüenza.”

Si convierte, la vergüenza es tuya, no del negocio. Muchas veces con actualizar textos, fotos y el formulario ya está.

“No me entra nada por la web.”

Primero miramos si entra alguien. Si no llega tráfico, el problema es de visibilidad y rehacer la web no lo toca.

“Quiero salir el primero en Google.”

Lo que suele haber que arreglar antes es tu ficha de Google, no la web. Es gratis, es rápido y en servicios locales mueve más el teléfono.

“Mi competencia tiene mejor presencia.”

Puede que sí, y puede que tampoco le esté entrando nada por ahí. Una web bonita no es una web que funciona.

“Todavía no tengo claro qué vendo ni a quién.”

Entonces una web te va a congelar por escrito una confusión. Primero se aclara la oferta.

Decir esto nos cuesta proyectos. Nos compensa: preferimos que vuelvas dentro de un año a que te arrepientas dentro de tres meses.

Cuatro pasos. Sabes en cuál estamos en todo momento.

01

Miramos antes de opinar

Antes de la reunión revisamos tu web, tu ficha de Google y tus perfiles. En la llamada nos cuentas cómo te llegan hoy los clientes y qué has probado. Sales con una lista corta y ordenada: qué arreglar primero, qué después y qué no hace falta tocar.

02

Propuesta cerrada

Alcance, precio y fecha por escrito. Sin partidas de “varios”. Si algo se sale de lo acordado, se aprueba antes de hacerlo.

03

Lo ponemos en marcha y lo medimos

La medición va configurada desde el primer día. No contamos seguidores ni impresiones: contamos llamadas, formularios, mensajes, citas y presupuestos. Y de dónde viene cada uno.

04

Te contamos qué pasó y qué cambiamos

Cada mes, en cristiano: qué ha entrado, de dónde, qué funciona, qué no y qué vamos a cambiar. Sin gráficos de adorno.

Tu parte: una llamada al mes y contestar rápido a quien te escribe. El resto lo llevamos nosotros.

Lo que sí te prometemos y lo que no.

Ya has oído promesas antes. Estas están escritas para que puedas reclamárnoslas.

No vamos a prometerte

  • Un número de clientes al mes.
  • Resultados en dos semanas.
  • Que te hagamos viral.
  • Que estés en todas las redes.
  • Que esto funcione si tu negocio tarda días en responder a un cliente.

Quien te garantiza una cifra sin conocer tu precio, oferta, zona, reputación y capacidad de respuesta, se la está inventando.

Sí está garantizado

  • Miramos antes de presupuestar. No damos precios a ciegas.
  • Precio desglosado. Honorarios, inversión y extras separados.
  • Tus cuentas son tuyas. Dominio, hosting, web, Google, redes y cuentas publicitarias a tu nombre.
  • Un responsable con nombre y respuesta en menos de 24 h laborables.
  • Medimos consultas reales, no seguidores.
  • Informe mensual entendible y llamada para revisarlo.
  • Sin permanencia.
  • Te diremos que no si creemos que no podemos ayudarte.
No te prometemos una cifra inventada de clientes. Te aseguramos que vas a saber qué estamos haciendo, por qué, qué está ocurriendo y qué vamos a cambiar después.

No trabajamos con todo el mundo.

Decirlo antes nos ahorra tiempo a los dos.

Encajamos bien si…

  • Ya tienes clientes y buenas reseñas.
  • Un cliente nuevo te compensa la inversión.
  • Tienes hueco para más trabajo.
  • Puedes sostener la inversión unos meses, no una semana.
  • Contestas rápido a quien te pregunta.
  • Decides tú, o estás en la conversación.

No encajamos si…

  • Necesitas facturar esta semana para llegar a fin de mes.
  • Buscas que te garanticen un número de clientes.
  • Ya estás al límite de capacidad.
  • Quieres delegarlo todo sin dedicarle ni una hora al mes.
  • Buscas publicaciones bonitas o hacerte viral.
  • Vas a elegir solo por precio.

Si estás en el segundo grupo te lo diremos en la primera llamada y te ahorramos el presupuesto.

Antes de contratar, puedes ver cómo trabajamos.

Los casos se publican solo con permiso y datos reales. Mientras tanto, en la reunión podemos enseñarte un diagnóstico, un informe mensual de ejemplo y el documento de alcance que usamos para definir el trabajo.

Así sabes qué recibes antes de decidir.

Pide ver los ejemplos

Preguntas que conviene responder antes de gastar.

¿Cuánto cuesta?

Depende del camino y del alcance. Los proyectos puntuales van a precio cerrado con fecha por escrito; el trabajo continuo, a cuota mensual fija sin permanencia. Te damos el número exacto después de mirar, no antes.

Ya trabajé con una agencia y no funcionó. ¿En qué sois distintos?

Miramos antes de proponer, medimos consultas en vez de seguidores y las cuentas son tuyas desde el primer día. Si eso ya lo tenías, puede que el problema fuera otro — te lo diremos en la reunión.

¿Cuánto tiempo me va a robar esto?

Una llamada al principio, revisar textos una vez y una llamada corta al mes. Necesitamos cosas que solo sabes tú: quiénes son tus mejores clientes, qué te preguntan y qué trabajos te compensan más.

¿Y si no funciona?

No hay permanencia. Lo dices y paramos. Y te quedas con la web, el dominio y las cuentas.

¿Cuándo empiezo a ver algo?

Depende del camino. Arreglar una web que no convierte da señales en semanas. Construir visibilidad desde cero, meses. Te damos un plazo realista antes de empezar, no después.

¿Me garantizáis clientes?

No, y desconfía de quien lo haga. Lo que sí garantizamos es que sabrás cuántas consultas entran, de dónde vienen y qué calidad tienen.

¿La web es mía?

Sí. Dominio, hosting, código y accesos a tu nombre desde el primer día. No hacemos webs en alquiler.

Primera reunión · 30 minutos · Gratis

Pon pausa.

No vayas tan deprisa. Primero cuéntanos tu proyecto y te ayudamos a elegir el camino.

Entendemos la prisa. Cuando el teléfono no suena, uno quiere resolverlo ya. Pero la prisa es justo lo que hace que se compre lo primero que te ofrecen.

Media hora. Nos cuentas a qué te dedicas, cómo te llegan hoy los clientes y qué has probado. Nosotros llegamos con tu web, tu ficha de Google y tus perfiles ya vistos.

Sales sabiendo cuál es tu camino, qué se hace primero y qué mueve eso en dinero y en tiempo. Contrates o no.

Cuéntanos tu proyecto

30 minutos · Sin presentación comercial · No hace falta que decidas nada ese día